‘La vida secreta de Walter Mitty’, un paso al frente del Ben Stiller director

Ben Stiller es un soñador, nos venden su fantasía en las paradas de autobuses, yo la viví en una sala. Allí se produjo un cliché, me remonto a cierto gag en ‘Padre de familia’ en el cual Peter Griffin y los suyos están viendo la película ‘Philadelphia’, Tom Hanks aparece en pantalla y Peter grita muy exaltado “¡pero si es Tom Hanks! ¡este tío es la monda! ¡te partes con todo lo que dice!”, a continuación, Hanks suelta una frase escueta y directa: “tengo SIDA”, acto siguiente, Peter se mea de la risa.

Obviamente, Peter es un dibujo animado y en ‘La vida secreta de Walter Mitty’ no hay lugar para Tom Hanks ni para el VIH. La historia divaga durante dos horas sin tregua, la segunda es más un pellizco de aquello en lo que Stiller pretende convertirse que una comedia al uso, en otras palabras, la de Walter Mitty es una fábula que supone un ligero (ligerísimo) cambio de rumbo en la carrera de este hombrecillo en su faceta como director de cine. Cuando no se dedica a mirar su semen en flequillos ajenos, Stiller invierte en ideas, hasta la fecha solo he tenido el placer de contemplar dos (tres con esta) de sus cinco locas creaciones, todas ellas impregnadas del humor básico y simplón que ha caracterizado su puesta en escena desde que la industria se lo tragó tras unas cuantas apariciones secundarias en películas como “El imperio del sol”.

El ejemplo que he expuesto al principio no ha sido por capricho, ni tampoco uno de los tantos delirios y ensoñaciones que invaden al protagonista del film sobre el que escribo. Como he dicho, su segundo tramo es un drama y añade una insólita gama de emociones poco frecuentes (o al menos, poco esperadas) en el tío Ben, pero al público todavía le quedaban fuerzas para carcajear siempre que su estampa hacía acto de presencia. Y eso es a lo que va a tener que enfrentarse de aquí en adelante, ya no hablo de críticos americanos infelices e incapaces de apreciar una obra estupenda por falta de corazón, si no del lastre de un legado de chabacanería y torpeza que le sigue pisando los talones incluso cuando trata de evitarlo…y parodiar a David Fincher no va a servirle de mucha ayuda, en absoluto.

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A pesar de forzar la máquina y el sentimentalismo barato, a pesar de que por momentos ‘La vida secreta de Walter Mitty’ parezca una especie de amago comprimido invadido por un exotismo idealizado, y a pesar de que en algunos momentos sea más la película que Ben Stiller quiere que sea en lugar de la que es en realidad, a pesar de eso, sobrevive. Y no le faltan virtudes para hacerlo con la cabeza alta, lo más gratificante es que el mensaje que su director desea

transmitir a la masa se filtra con claridad y honestidad, es un reto visual y contiene pasajes desopilantes y geniales que dan sentido global a lo que se nos cuenta. En verdad, a mi no se me ocurriría una forma mejor de terminar el año, es una dedicatoria a los propósitos que no cumplimos y que deberíamos cumplir, a los continentes que no pisamos y que deberíamos visitar, a los romances que no nos atrevemos y que deberíamos vivir, a todo eso, y un golpe indignado y satírico contra la interacción social a través de la red, Stiller hace hincapié en cada entrevista y a bote pronto diría que no va a necesitar mencionar el asunto de nuevo, su trabajo se encargará de ahorrarle la saliva.

Con una fotografía que ralla los límites de la pura esquizofrenia (por nítida) y un acompañamiento musical de otra galaxia, ‘La vida secreta de Walter Mitty’ termina por ganarse su propio hueco de simpatía entre la plebe, tiene ingenio, tiene carácter y lo más importante: personalidad, no son todos los días que alguien extrae de un relato corto escrito en la década de los veinte un cuento casi original (más por desarrollo que por planteamiento) y cimenta sobre  él una aventura inolvidable que, si bien no nos sepulta bajo el hielo del Himalaya, si que nos sacude las migajas de la merienda en mitad de la excursión, recordándonos que más poderosa que la imaginación, son los pasos que todavía no se han hecho presentes… ¿podéis sentir su llamada?
 
 

Película: La vida secreta de Walter Mitty
 
Dirección: Ben Stiller
Guión: Steve Conrad; basado en el relato corto de James Thurber
 
País: USA Año: 2013
Duración: 114 min Género: Comedia dramática
 
Interpretación: Ben Stiller (Walter Mitty), Kristen Wiig (Cheryl), Shirley MacLaine (Edna), Adam Scott (Ted Hendricks), Sean Penn (Sean O’Connell), Patton Oswalt (Todd Mahar), Kathryn Hahn (Odessa)
 
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Stuart Dryburgh
 
Distribuidora: DeAPlaneta
Estreno en España: 27 Diciembre 2013
La vida secreta de Walter Mitty

Alejandro Millán

desde Madrid



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