Las mentiras matan en ‘Sons of Anarchy’

“Demasiados secretos pueden matarte”. La relación directa entre esconder la verdad a tus allegados y verlos morir uno a uno, es uno de los núcleos argumentales sobre el que orbitan multitud de temáticas, narrativas y visuales en una de las mejores series sobre mafia y vidas a ambos lados de la línea roja que divide el bien y el mal. Desdibujada, hija bastarda de la desesperación y el afán por sobrevivir en un escenario hostil aunque familiar. Esa fina línea trazada es la frontera por la que transitan unos cuantos personajes olvidados de la mano de dios, en el campo de batalla más improbable, su propio hogar. ‘Sons of Anarchy’ es en esencia un camino transitado con anterioridad, tanto en series como en cine, pero que confiere un tono y una profundidad mucho más estimulante al tema de los gangsters.

Costumbrista y casi divertida en su primera temporada, oscurecida y cargada de acción y subtramas en la segunda y tercera, explota en una cuarta temporada impactante, antesala de la más actual y en espera de emisión en nuestro país, que cierra por el momento el conjunto principal de esta serie. Es por tanto compacta, está bien planteada y estructurada para que una historia tan aparentemente simple como las andanzas de un club de moteros en la California del siglo XXI, multiracial y basada en el tráfico de armas y en la supervivencia, tenga episodio tras episodio una carga dramática y un resuello de intriga latente de tal magnitud, que no podamos resistir el impulso de ver un capítulo más.

[img_reflect_center src=”http://www.elninhonaranja.es/wp-content/uploads/sons_of_anarchy_01.jpg” title=”Sons of Anarchy”]

Antes de continuar, tal vez convenga explicar “qué moto os estamos vendiendo”. Al fin y al cabo, queremos convenceros de que la veáis. Si no os habéis esforzado ni en buscar la sinopsis en el pasado, resulta ser una versión macarra de ‘El Padrino’, algo shakespiriana, en la que un club motero controla el mercado negro de armas en el norte del estado, desde un pequeño pueblo llamado Charming, donde, gracias a ellos, no hay violencia, ni atracos, ni drogas. El sueño americano. Se podría dilucidar cierto aire de modernización y desacralización de la figura del mafioso tipo (como también ocurre en ‘Breaking bad’) para plasmar lo que podría ser una tercera generación de series de gangsters, en su planteamiento histórico. ‘Boardwalk empire’, ‘Los Soprano’ y los Hijos de la Anarquía, tres formas contemplativas de tres aspectos similares para repasar una historiografía del hampa en estado puro.

Es picar muy alto, se han mencionado títulos muy grandes. No la encumbremos demasiado, pese a sus muchas virtudes, no es una serie perfecta. Algunos arreglos de guión, fuerzan el más difícil todavía en varios cierres de temporada, se podría decir también que algunos personajes se caricaturizan con respecto a su presentación inicial, pese al ahínco que pone en sus primeros trece capítulos (cosa poco habitual) por profundizar en los trances personales de cada uno. También se la podría acusar de dulcificar un espectro confuso de la sociedad, en el que las rendijas dejan colarse un montón de mierda, como autocomplacido requerimiento vital. Pero todas esas minucias no son suficientes para ensombrecer un coherente arco argumental que se enreda con eficacia y una sorprendente puesta en escena visual en la que todos los recovecos encajan. Ey, es una serie de tipos duros. Y van en Harley… Podía haber sido un truño de dimensiones walkerianas, pero no. Kurt Sutter ha sabido aportarle credibilidad a la historia, a sus aristas, a sus traumas existenciales intrínsecos de la vida en la frontera. Recordáis la línea? Jackson Teller, Clay, Gemma, Tig, Chips, Opie, Tara… Todos mienten, todos tienen secretos. La mentira causa todos los problemas que asolarán el club durante las diversas temporadas. Las mentiras que esconden otras mentiras, las que protegen ciertas verdades, las que permiten que las cosas no cambien, las mentiras que provocan muertes, las que salvan vidas o las que simplemente reconcilian al salvaje delincuente con el ser humano que se esconde bajo la chupa de cuero y la guadaña tatuada de la parca.

Una vez que cruzas esa línea, no hace falta comparar porqué la trasgrede cada uno. Simplemente está ese lado de la línea

Una de sus mejores bazas, es la solida interpretación de unos actores, que aunque acentuados en sus clichés, se humanizan y dimensionan con cada nueva temporada que aborda un giro radical del hilo argumental que les pone a prueba. Dejando a un lado a los dos protagonistas (Charlie Hunnam y Maggie Siff, cuyo personaje mejora rotundamente con el paso del tiempo), el elenco de secundarios es una joya de los repartos corales: Ron Perlman y Katey Sagal (como cabezas de familia), Mark Boone Junior, Kim Coates, Tommy Flanagan, Dayton Callie, Ryan Hurst… Toda la cuadrilla confiere una polifacética acuarela humana.

[img_reflect_center src=”http://www.elninhonaranja.es/wp-content/uploads/sons_of_anarchy_02.jpg” title=”Sons of Anarchy”]

Los miembros de SAMCRO (Redwood, Man of Mayhem, y tantas y tantas filiales) no saben la cantidad de cameos, enemigos íntimos y demás personajes carismáticos que les abordarán cada temporada: Mitch Pileggi, Danny Trejo, Jimmy Smits, Harold Perrinau, Tom Arnold, Tom Everett Scott, Joel McHale, Henry Rollins, son algunos de los secundarios cuyo rostro televisivo os será muy reconocible, pero nada paga la aparición estelar de David Hasselhof o el personaje con solo dos dedos de Michael Marisi Ornstein… Eso, lo acepto.
 
 

Vic FS

desde Madrid



¿Quiéres saber más de mí?
Todas mis entradas    |    Ficha de autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *