Robert Zemeckis recupera su “toque” con ‘El vuelo’

Robert Zemeckis había sido siempre un director bastante solvente, cuyo cine tenía un cierto aire de realismo mágico desde sus antecedentes en la cripta hasta si me apuran firmar ‘Naufrago’, sin contar la fallida aunque bien filmada ‘Lo que la verdad esconde’. Incluyo (Carlos Boyero me perdone) hasta la insípida pero interesante ‘Contact’. Decía que era, en pasado, porque luego entró en barrena. Caída libre de la mano de Tom Hanks, animación, leyendas escandinavas y Jim Carrey, de por medio. Todo en el mismo paquete. Pero entonces, parece haber encontrado el rumbo, como el piloto de su última película, retoma los mandos de una carrera que iba en picado. Uuy! Pasamos rozando el suelo, levantamos vuelvo, salvamos la torre de control y Robert se encarama de nuevo a las alturas de lo cinematográficamente interesante. Al contrario que Whip Whitaker (Denzel Washington) que él, pese a la pericia, estrella el avión en un campo y se lleva por delante la torre de una iglesia. Pero su accidente, que por otro lado, queda en nada, si tenemos en cuenta que salva a 102 ocupantes de ‘El vuelo’) es el contrapunto de salvación para el cine de Zemeckis.

El tono juguetón tras la cámara de ‘Regreso al futuro’ (gracias Robert por añadir una más a la lista de  Sagradas Trilogías), de ‘Quién engañó a Robert Rabbit?’ y ‘La muerte os sienta tan bien’ deja paso a un coreografiado acierto en el manejo de secuencias y panorámicas inverosímiles, en sus mejores títulos, ‘Forrest Gump’ y ‘Naúfrago’. Mejoría sutil también en la profundidad de sus personajes y en el desarrollo de tramas más cercanas al lado oculto de cada persona, con más trasfondo.

[img_reflect_center src=”http://www.elninhonaranja.es/wp-content/uploads/el_vuelo_02.jpg” title=”El vuelo, de Robert Zemeckis”]

En su nueva película, elige un tema escabroso y complicado, sobre el que planea con elegancia y sutil toque, no demasiado moralista, si profundizando lo suficiente. Tras un comienzo arrollador y una acción central que parece ampararse en las alturas, en la cartografía de una aventura de desastres aéreos, el film nos encierra en una atmósfera incómoda de moralidad al borde del filo, de negación de la realidad, con bajada a los infiernos particular del protagonista y auxilio posterior de las causas perdidas, sin escatimar un pelo las dosis de crítica mordaz y decisiva. No es un drama social, pero casi. No es un thriller de conspiraciones, pero casi.

Aunque Kelly Reilly se incorpora con acierto a su lista de protagonistas, Don Cheadle y Bruce Greenwood ejercen de comparsa secundaria en una trama que les deja poca postura para el lucimiento, a pesar de revalorizar el título sólo con su presencia. Si entusiasma John Goodman en cada una de sus apariciones, demostrando que hasta para ser camello, hay que ser profesional. Es un peso muerto en el lado malo de la balanza, pero su personaje se aposenta y se mantiene, como un viejo dinosaurio de tiempos mejores y cuando se le necesita, aparece. Como su calidad como actor estrambótico y monumental.

El desvarío con el alcohol y las drogas, le eximen a un correcto (en lo interpretativo) Denzel Washington de disfrutar el merecido reconocimiento por la hazaña del vuelo, estrellado por causas técnicas, pero del que sólo se tienen que lamentar 6 víctimas mortales, gracias al acierto del experto piloto, colocado y borracho, sí, pero excelente piloto que quedará en entredicho por su incontrolable adicción.

[img_reflect_center src=”http://www.elninhonaranja.es/wp-content/uploads/el_vuelo_03.jpg” title=”John Goodman, en ‘El vuelo’, enorme interpretativamente”]

Su acostumbrado buen hacer, nos pondrá en una difícil situación para acostumbrarnos a qué lado de Whitaker nos convence más. Una persona normal superada por las circunstancias, un héroe incluso, o un descerebrado sin raciocinio que necesita cuatro pelotazos para pilotar un avión con más de 100 personas.

El dilema moral existe y no es gruesa la línea roja que define lo correcto de lo incorrecto. Queda claro en varios momentos de la trama. Como lo hacen los apuntes de introspección que nos apunta Zemeckis con su cámara, en corto, visto desde fuera y en pequeños travellings que nos muestra lo que acontece en escena, fuera de plano. Detalles vitales que ensombrecen el personaje de Whitaker, pero lo humanizan y definen.

Si de cameos hablamos, el de James Badge Dale como enfermo de cáncer, socarrón y de filosofía nihilista, con el gotero a cuestas y el culo al aire bajo el camisón, es de traca. Buenísimo, pero cortos, sus diálogos en las escaleras del hospital donde Washington y Reilly cruzan sus caminos.
 
 

Película: El vuelo
Dirección: Robert Zemeckis
Guión: John Gatins
 
País: USA Año: 2012
Duración: 138 min Género: Drama
 
Interpretación: Denzel Washington (Whip Whitaker), Kelly Reilly (Nicole Maggen), Don Cheadle (Hugh Lang), Bruce Greenwood (Charlie Anderson), Brian Geraghty (Ken Evans), Melissa Leo (Ellen Block), John Goodman (Harling Mays), Nadine Velazquez (Katerina), Tamara Tunie (Margaret Thomason), James Badge Dale, Garcelle Beauvais (Deana)
 
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Don Burgess
 
Distribuidora: TriPictures
Estreno en España: 25 Enero 2013
El vuelo

Vic FS

desde Madrid



¿Quiéres saber más de mí?
Todas mis entradas    |    Ficha de autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *