[RE]estreno: ‘Hijos de los hombres’ (2006)

La ciencia-ficción, al ser un género promiscuo y muy activo, engendra cantidad de títulos que por desgracia y por reiteración, en muchos casos se vuelven anamórficos y esperpentos de sí mismos. Repetición de clichés y abultado uso de la tensión fácil y el efecto especial como salida honrosa a cualquier contratiempo narrativo. Y no quiere decir esto, que las películas ci-fi no deban tener naves espaciales, explosiones y mutaciones extrañas, sino que con menos, también se puede generar una fantasía futurista y postapocalíptica, con el mismo interés y rigor, pero con mucho más atractivo visual y cinematográfico. ¿Un ejemplo? ‘Hijos de los hombres’.

La premisa de la que parte el film, no deja de ser en sí misma un detalle de originalidad que abre un amplio abanico de posibilidades para la trama. En 2027 (muy pronto), el mundo vive un exterminio anunciado puesto que hace 19 años que no nace ningún niño. La esperanza de vida en el planeta tiene fecha de caducidad y la anarquía y el separatismo asolan gobiernos y países. Los hombres viven en una especie de apoplejía emocional por la que se silencian y desoyen todos los gritos de socorro que pide la sociedad a su alrededor. Esto en los países que aún conservan un mínimo de estructura social, como Inglaterra, pues en el resto, la desesperación y la pobreza hacen inviable la subsistencia. La isla de los fish&chips se convierte por arte de magia desgracia en el objetivo final de una inmigración masiva que adolece todas las precariedades económicas y vitales, habidas y por haber.

Gran Bretaña no quiere que el resto del mundo devaste su “tranquila” nación y el resultado es una vorágine de represiones totalitarias, estado de sitio y congelación de tránsito por sus fronteras, convirtiendo el extrarradio de las ciudades en inmensos guantánamos cargados de recién llegados que pronto serán deportados. Nadie puede entrar, nadie quiere salir, no hay esperanza, no hay futuro.

Los ciudadanos no necesitan mitigar el desánimo, el narcótico efecto de la dictadura les aferra a un presente que no atiende de lo que necesitan otros. Es en definitiva una sociedad deshumanizada abocada al desastre, a consecuencia de su propia voracidad intrínseca. Ya saben, hombre come a hombre…

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En este escenario aberrante, devastado por las guerras, la contaminación, la desestabilización de los gobiernos, el más joven de la tierra muere asesinado en Argentina y eso provoca que la realidad sea imposible de esconder, de apartar. El mundo se va por el sumidero en una alegoría fantástica de lo que parece depararle al otro mundo, al REAL. Paralelismos existencialistas constantes para un film que además de aleccionar, divierte e impacta a partes iguales. Hasta que algo activa el último atisbo de resistencia y digno espíritu de supervivencia del planeta. Unos pocos, persiguen la unión frente al cisma social. La reintegración del ser humano en su propio ecosistema. La redención del hombre por el hombre, a pesar de sus pecados. Después de casi 20 años sin nacer un sólo niño en el mundo, y con la raza humana al borde del colapso, una joven aparece en escena, embarazada.

Amparado en una correcta novela de P.D. James, el director mexicano Alfonso Cuarón, nos embarca en un viaje catártico para nuestra propia especie, ya que tanto Theo Faron (Clive Owen), como el espectador, deberán determinar si la misión es lo suficientemente importante como para dejarse matar por ella. Él deberá conducir a la madre del mundo a tierra libre. Nosotros deberemos asumir si los retos que lanza la película son meros entretenimientos o verdaderos vaticinios siniestros que claman por una recapacitación social. Por un replanteamiento del rumbo que derivamos. Un poco de todo.

La impecable factura técnica del film es perfecta, limpia, neutra, aséptica, un mundo caótico y futurista sin exceso de efectos especiales ni demagogias visuales baratas. Sin alardes pseudointeclectualoides ni acoples de última hora en el guión para que no chirríen las costuras de una trama que no se sostiene, ni para la serie B de videoclub, como le pasa a muchas de las películas paralelas del género.

Un ritmo pausado en constante crescendo, que infunde un trasiego emocional que nos pondrá en primera línea de huída, acompañando a Theo y Julian (Julianne Moore) en una carrera desquiciada por las entrañas de la sociedad convulsa y destruida que ellos mismos han permitido o incluso provocado. Hay víctimas en cada esquina, pero también culpables. ¿No lo somos todos?

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La moralina reinante en ‘Hijos de los hombres’ se desdibuja en un atractiva película de acción a raudales (también hay explosiones y persecuciones, pero no destrozamos lo hábilmente construido con una trama creíble y de aceptable tensión, no si somos Alfonso Cuarón) permitiendo todo ello que el mensaje no aburra, no se desestime por pedante. La película convence, gusta, mantiene atado el culo a la silla por su incertidumbre de thriller de conspiraciones, pero también ilustra.

Mención especial (si no hemos mencionado que el reparto principal es de lo mejor de la película) para Michael Caine, siempre presente como secundario de oro en algunos de los mejores títulos de los últimos años, vejez dorada para un actor de incomparable calidad interpretativa.
 
 

Dirección: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hank Ostby; basado en la novela “Children of men” de P.D. James.
 
País: Inglaterra
Duración: 109 min
Género: Ciencia-ficción, thriller
 
Interpretación: Clive Owen (Theo), Julianne Moore (Julian), Michael Caine (Jasper), Chiwetel Ejiofor (Luke), Charlie Hunnam (Patric), Claire-Hope Ashitey (Kee)
 
XXXXXXXXXX
8/10
Hijos de los hombres

Chisco

desde Granada



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