‘Coriolanus’ magistral híbrido de epopeya clásica y cine bélico moderno

Proponer una vez más al público someterse al incontestable apuro de asomarse a Shakespeare es cuanto menos arriesgado hoy en día, puesto que son infinitas las adaptaciones y readaptaciones de sus clásicos. Si además le añadimos que a la contextualización de la obra le han actualizado unos cuantos siglos el corte visual y el entorno geopolítico, pero manteniendo el mismo recitado arcaico de época, entonces nos encontramos con una propuesta sumamente ambiciosa. ‘Coriolanus’ es todo eso y mucho más: arriesgada, ambiciosa, sorprendente, impactante, soberbia. También difícil, densa, arrítmica por momentos y completamente anticomercial, pero, eh, no lo es también el viejo William?

Ralph Fiennes, sin duda uno de los mejores actores que ostentan la condición de tal (no hablo de cantantes metidos al cine, saltimbanquis de medio pelo ni estrellitas del star system, sino de auténticos actores), pero también un incipiente buen director de cine, a tenor de lo ofrecido en esta su primera película tras las cámaras, asume el reto de trasladar una de las grandes tragedias del dramaturgo inglés a la cinematografía moderna, no sólo en los recursos sino en el planteamiento, puesto que teletransporta en el tiempo a Cayo Marcio Coriolano, desde las colinas de Roma a una moderna y anodina ciudad actual (realmente localizada en Serbia) para componer un horrible mosaico de destrucción, traición, deshumanización y rebeldía mal atendida, o lo que es lo mismo (y esto es independiente de la época histórica en la que coloquemos esta trama) como la neurosis colectiva por la desesperación del pueblo, el ansia de poder, la burocracia que demerita los cargos y la insolencia de los altos mandatarios inundan de inquina y perdición al ser humano.

Incomparable la actuación de los secundarios de esta epopeya clásica remasterizada en un concepto visual de telediario y un emplazamiento bélico admisible en cualquier esquina, donde haya habido una guerra recientemente. Brian Cox y una impagable Vanessa Redgrave, regurgitan su osada prepotencia y cinismo clasista. James Nesbitt y Paul Jesson, como los pusilánimes y malévolos tribunos de la plebe, que lo malmeten y manipulan. También el vulgo, con unos personajes relativamente teatralizados, que adquieren fuerza y rigor con el paso del metraje. Alguien está pensando en sindicatos, trabajadores y políticos? Tal vez en dictadores, partidarios y sometidos? Porqué no en conquistadores, conquistados y evangelizadores de tres al cuarto? La amplificación que repercute de los escritos shakespearianos es tan universal y aplicable a la atemporalidad de cualquier momento pasado o futuro, que no importa que el lenguaje verbal no vaya acorde a la indumentaria, ni que el retratado senado de Roma no tenga mucho que ver con las industrializadas urbes de hoy en día. El resultado es MAGNÍFICO.

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Modernizar sus hábitos y extrapolar su mensaje, para contemporizar unos hechos plausibles e inevitables, desde luego es un reto pero me atrevería a decir que es el más osado que hemos visto hasta ahora y el mejor resuelto por el momento.

Se queda para el final el maestro tras los hilos que maneja el dragón fiero y anacrónico que es este ‘Coriolanus’ fílmico. Ralph Fiennes inunda la pantalla con su narrativa gesticular y su portentosa presencia, no sólo porque suyos son los planos que más se atenazan a la vista (lo cual ya es un mérito en una ópera prima) sino porque sus escenas, sus peroratas egocéntricas propias de un desalmado genocida patricio actual (si tenemos memoria cinéfila, no podremos evitar evocar a Brando, con la cabeza rapada, en las selvas asiáticas de una guerra que todos perdieron) y es ahí donde la complicada puesta en escena, visual y léxica, pierde todo atisbo de irresponsabilidad porque en sus manos todo se conduce suavemente, en un delirio arrogante que aprieta el acelerador (el de su personaje y el del desarrollo del film) en el momento adecuado para que las escenas más importantes estallen en un portentoso discurso que apabulla al espectador.

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No digo que no sea una película difícil de ver (si no os engancha su arranque arrollador de manifa plebeya, ni tenéis sangre ni gusto por el Séptimo Arte), pero pese a la incómoda propuesta se convierte en una película no sólo atrayente sino incluso sobrecogedora.

Es cierto. Gerard Butler es una marioneta homosexualizada en una interpretación insulsa salvo cuando le permite calzarse el disfraz de Leónidas. La mujer de Coriolano, Jessica Chastain, resulta poco convincente, tal vez por el pésimo doblaje. Pero ver a Fiennes, ensangrentado, obscenamente dilatado y esputando a la cámara como un dios de la guerra enfurecido y petulante (incluyendo a quien le pone voz, que no todo van a ser hostias para los dobladores), merece cualquier enredado lenguaje que tengamos que atender.

Y si no estáis de acuerdo que Júpiter y Marte juntos, os aporreen el cerebelo hasta la extenuación. Amén.
 
 

Película: Coriolanus
Dirección: Ralph Fiennes
Guión:John Logan; basado en la obra de William ShakespearePaís: Inglaterra Año: 2011
Duración: 123 min Género: Drama
 
Interpretación: Ralph Fiennes (Cayo Marcio Coriolano), Gerard Butler (Tullus), Brian Cox (Menenius), Vanessa Redgrave (Volumnia), Jessica Chastain (Virgilia), James Nesbitt (Sicinius), Lubna Azabal (Tamora), Dragan Micanovic (Titus Lartius), John Kani (general Cominius)
 
Música: Ilan Eshkeri
Fotografía: Barry Ackroyd
 
Distribuidora: Emon
Estreno en España: 25 Enero 2013
Coriolanus

Vic FS

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