Amor: la crueldad cotidiana

Decir Michael Haneke suele ser sinónimo de verosimilitud y crudeza. De lacerante objetividad narrativa y exacerbado realismo visual, directo y sin paños calientes. Esto además, es creciente de una forma exponencial en su cine, a medida que avanzan los títulos que forman su filmografía, con lo que se podía decir, que ‘Amor’ es una cúspide en esa escalada de patetismo descarnado y brutalidad sentimental que es su cine. Y parece no tener límites para aumentar esas cumbres de obscena realidad.

Su rigor a la hora de concebir espacios y encajar en ellos una mirilla vouyeur que nos imponga un punto vista crítico, acerado e implacable, raya lo quirúrgico a la hora de diseccionar las situaciones más sobrecogedoras, haciendo que el alma se achique por momentos, como sus escenarios, casi claustrofóbicos en los que los personajes se encierran (o se esconden) y luchan por una supervivencia que a veces, dista muy poco de una bajada a los infiernos o que una batida a muerte en una lugar inhóspito.

La austeridad formal con la que envuelve sus películas, alejándose de artificios visuales y concentrándose en la introspección humana, se hace cómplice para que tanto fotografía y montaje aporten un grado de oscuridad y tenebrismo, no implícito sino consecuente al resto de la trama, acompañando una tragedia que no es más que la inexorable voracidad de lo cotidiano. La efímera lucha por el día a día.

© Brigitte Lacombe
© Brigitte Lacombe

Cuando la vejez, la angustia por la insidiosa visita de los fantasmas del pasado y la enfermedad se dan cita, en un trasunto de lo que debería ser la normalidad de la vida, el esperpéntico teatro de la cruda realidad torna en insoportable cualquier situación. La parálisis de Anne (profesora de música interpretada por Emmanuela Riva) implica que Georges (profesor de música interpretado por Jean-Louis Trintignant) tenga que hacerlo todo, enfrentándose sólo al desolador panorama de que hasta entonces oprimía a ambos. Siguen juntos. Las penas duelen menos en compañía. Porque Anne y Georges son eso, compañeros en una guerra por la supervivencia vital en el bando de los que no importan a nadie. Y esa es una batalla triste, amarga, falta de clemencia o tiempo muerto.

Podría parecer una película difícil de vender, la contemplación sarcástica y satírica de la extinción de una vida, con la asistida ignorancia de los que pasan sin querer mirar, poniéndonos por desgracia, en el punto de mira del extraño, del exangüe, del que no se quiere mojar. Nos pone a la altura de los que no entienden que la enfermedad y la desesperación no son causa sino consecuencia y que por tanto no se puede dejar caer la vista hacia otro lado. Los espectadores serán todos Isabelle Huppert (así lo ha querido Haneke), la hija invisble, pasarán su prueba, se expondrán a la cruda realidad. Lo que provoque en cada uno esta exposición neutra a nuestra propia deshonra social (familiar?), será el beneficio de este maestro de la observación social.

© Brigitte Lacombe
© Brigitte Lacombe

Y mientras tanto, sonará un piano, aunque nadie toque ya sus teclas en esas habitaciones vacías, fantasmal recuerdo que a veces libera y otras constriñe con lo que fue y que no hace necesariamente más sencillo lo que ocurrirá.
 
 

Película: Amor
Dirección: y guión: Michael Haneke

País: Francia, Austria y Alemania Año: 2012
Duración: 127 min Género: Drama

Interpretación:Jean-Louis Trintignant (Georges), Emmanuelle Riva (Anne), Isabelle Huppert (Eva), Alexandre Tharaud (Alexandre), William Shimell (Geoff).

Montaje: Nadine Muse y Monika Willi
Fotografía: Darius Khondji

Distribuidora: Golem
Estreno en España: 11 Enero 2013

Amor

Vic FS

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