Surrealismo cinematográfico en ‘Holy motors’

Con ‘Holy Motors’ pasa algo parecido a lo que ocurrió hace casi dos décadas con ‘Pi, fe en el caos’: os encantará u os defraudará, la adoraréis o la aborreceréis, la entenderéis o tal vez no le veáis ni pies ni cabeza. Es una bella reflexión surrealista amparada precisamente en la libre interpretación de sus metáforas, alejada de una comprensión lógica de la narrativa, pero no por ello falta de encanto y raciocinio fílmico visual. Es un cuento alegórico, cruel y surrealista que evoca al mismo tiempo desencanto e ilusión.

El viaje teatrero y desquiciado de Oscar (un genial Denis Lavant), nos anima a recorrer con él las calles de París, a bordo de su limusina fantasmagórica y encajarnos el disfraz de cada uno de sus personajes, alter egos que el protagonista, como actor que es, interpreta como si la vida misma fuese una película. O la película es real y su interpretación de lo siniestro y lo ambiguo no es más que el juego macabro de la realidad hecha ficción.

[img_reflect_center src=”http://www.elninhonaranja.es/wp-content/uploads/holy_motors_01.jpg” title=”‘Holy Motors’ de Leos Carax”]

Os anima, o desalienta? Leos Carax no tiene intención de llamar vuestra atención, sin embargo los críticos le adulan (también le tiran piedras) y el público le hace la ola (según el peldaño en el que se aúpen en su propia noción interpretativa) pero lo cierto es que esa dualidad es la que hace a la cinta tan irresistible. Una apuesta arriesgada y maldita cuyo descaro y desaire abruma y pervierte al mismo tiempo, a un espectador atónito mitad interesado mitad sobreseído del encanto de un cine más convencional.

Podríamos buscarle referencias, hacerla caer en la etiquetadora de lo ininteligible, como a Buñuel, a John Waters, a Jarmusch o Lynch. Pero sería más honesto darle el margen de duda razonable para estimarle un valor propio, un genuino intento de proponer algo original y diferente.

‘Holy motors’ es un desafío espontáneo e inesperado, vital y sanguinolento, en el sentido de drama humano y desvencijado repertorio del alma existencial, cargada de dudas, de búsquedas y enfrentada a esquivas respuestas e inconexas dogmas de fe, no religiosa sino social. Ojito al Señor Mierda y su frenética hambre voraz y sin sentido. Puede que todo tenga sentido, a pesar de todo…
 
 

Película: Holy Motors
Dirección y guión: Leos Carax

País: Francia y Alemania Año: 2012
Duración: 115 min Género: Drama, fantástico

Interpretación: Denis Lavant (Sr. Oscar / el banquero / la mendiga / Sr. Merde / el acordeonista / el especialista en motion capture / la víctima / el moribundo / el hombre de la casa), Édith Scob (Céline), Eva Mendes (Kay M.), Kylie Minogue (Eva / Jean), Élise Lhomeau (Léa / Élise), Jeanne Disson (Angèle), Michel Piccoli

Montaje: Nelly Quettier
Fotografía: Yves Cape y Caroline Champetier

Distribuidora: Avalon
Estreno en España: 16 Noviembre 2012

Holy Motors

Vic FS

desde Madrid



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Un comentario sobre “Surrealismo cinematográfico en ‘Holy motors’

  • el 21 noviembre, 2012 a las 15:57
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    Coincido con tu percepción. Desconcertante pero apabullante. Una película que te atrapa desde que aparecen los primeros créditos y te deja ausente bastante después. Buenos guiños y metáforas aunque lo que me desconcertó fue el minuto de oro que se marcó Kylie Minogne en plan musical aunque puede entroncar con la teoría de que puede ser un homenaje al cine. Completamente abierta en percepciones y, por eso, muy rica.

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