Lindstrøm se reinventa con ‘Smalhans’

Hans Peter Lindstrøm. La primera referencia que tuve de este músico noruego fue algo curiosa. Formando parte de un dúo dedicado a las remezclas con otro músico también noruego, Prins Thomas, su tema ‘Mighty girl’, perteneciente a una recopilación de 2007 llamada ‘Reinterpretations’, fue incluido en uno de los dos volúmenes de ‘Les musiques que j’aime’, recopilatorio titulado en francés y seleccionado por Karl Lagerfeld. Lo cual normalmente sería para salir huyendo. Pero resulta que el otrora orondo modisto de origen alemán resulta ser un (otro) music-yonkie que viaja a todos lados acompañado, dicen, de un arsenal de 70 iPods trufados de las músicas que le gustan. Incluso en estos tiempos de acumulación enfermiza de música para no se sabe bien qué, 70 iPods dan para mucho. Así que Lagerfeld sabe alguna cosa: o quienes le asesoran saben alguna cosa. En cualquier caso ‘Les musiques que j’aime’ era una apetitosa selección de músicas de todos los pelajes que incluía un variadísimo rango de estilos y que era absolutamente disfrutable tanto para el público habituado a las nuevas sonoridades como para el interesado en hacerse una idea de lo más imprescindible en ese lejano 2007.

“Mighty girl” era una joya de space-disco dirigida por un riff de piano incisivo, con cierto aire neoclásico, sobre el cual el dúo construía hábilmente una especie de sinfonía de 6 o 7 minutos, convirtiéndola en una especie de tótem de su estilo: solos de guitarra, capas de sintetizadores, construcciones en espiral, crescendos, detenciones. Un manual de recursos técnicos, de trampas de producción completamente fascinante, una especie de declaración de principios de épica electrónica frente a la entonces imperante dictadura del minimalismo, del bombo y platillo más inexorable.

La hermandad remixer hace tiempo que no se muestra activa, por el contrario, Lindstrøm y Prins Thomas parecen más dedicados a sus carreras en solitario. En este año Lindstrøm ha publicado un primer disco, ‘Six cups of rebel’, que ha sido desigualmente acogido, en el que ha llegado a intervenir como vocalista.

‘Smalhans’, con complicados títulos de tracks que corresponden a platos típicos de la comida noruega (y que no voy a empeñarme a transcribir aquí al pie de la letra, bastante me agobia ya poner constantemente la “ø” en su nombre), es un efectivo ejercicio, otra vez, de space-disco dinámico, aplastante, ágil, con cierto regusto a banda sonora de serie de los 70, pero con una eficacia que crece a cada escucha. Son seis canciones no excesivamente largas para los insanos cánones actuales (alguien debería decirles a muchos músicos que no hay necesidad de vender la música a peso como los garbanzos), con una curiosa capacidad de atracción, especialmente en una escucha combinada con la de otras músicas. El disco seguido se hace algo monótono, pero sus seis canciones, fuera de la secuencia marcada en el álbum, son mucho más disfrutables. Sin voces, sin excentricidades fuera de lugar, el noruego entrega un disco que constituye un regreso ya no sólo a la forma sino al terreno en el que se mueve más eficazmente.

‘Ra-ak-Xst’ (ya os avisé de los títulos) parece un test para la sintonía del remake del Coche Fantástico. Suena poderoso, suena evocador, es música apta para el club, para el coche, pide volumen, pide espacio y pide manos al aire. ‘Faar-i-kal’ conjuga sonidos ligeramente analógicos con un ritmo y una progresión de la cual muchos tranceros de pacotilla (como los que prestan banda sonora a ese invento llamado Gandía shore) deberían aprender. Lindstrøm, dentro de su fidelidad a ese estilo marca de la casa, es uno de los músicos electrónicos de la escena actual que todavía no parece abocado a darnos el disgusto de repetir seis veces el mismo disco.

Podéis darle una escucha en Spotify.

Francesc Bon

desde Barcelona



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