Claude Lelouch cruzó París en 9 minutos. Por amor al cine…

Una noche de 1976 Claude Lelouch levantó el auricular de su teléfono, marcó y dijo: “Mañana lo hacemos”. Tan solo tenían una oportunidad para conseguirlo y, tal y como años más tarde reconocería en público, tenía que salir bien sí o sí. En caso de que hubiera cualquier contratiempo o, simplemente, tener que detener el majestuoso Mercedes Benz 450SEL de 8 cilindros en V habría que abortar el proyecto y no se podría repetir más.

Parece una historia de ficción pero la verdad es que es la realidad convertida en ficción. El director francés Claude Lelouch, ganador de la Palma de Oro en 1966 por ‘Un homme et une femme’, estaba pasando unos malos momentos económicos hacia mediados de la década de los setenta. Necesitaba perturbar al mundo del séptimo arte, ofrecer algo rompedor y que se quedara marcado en la historia del cine de la misma forma que lo había hecho la Nouvelle Vague. El caso es que lo consiguió y, lo preocupante, es que hay muchos locos que lo han intentado imitar.

¿Cuál era su idea? Cruzar París completamente en menos de 9 minutos, lo que le daba de sí la cinta de grabación. Eso sí, no había nada planificado (solamente la ruta a seguir), todo estaba en mente y, ni siquiera, contaban con permisos oficiales ni nada. Una locura. Mediante un artilugio colocado en el parachoques del W116 que soportaba la cámara y, acompañado de dos personas, Lelouch tomó la salida que encamina hacia los Eliseos, justo el momento en que comienza a grabar. Tenía que cruzar París en el tiempo establecido. Si no, la cinta se acabaría y daría por inconcluso el proyecto.

Hacia las 6 de la mañana, con los primeros atisbos del sol y en pleno fin de semana, el Mercedes rugía por las principales avenidas y calles empedradas de París. Se salta semáforos, esquiva coches e incluso invade el sentido contrario en algunos cruces. Para llegar a tiempo, las avenidas son recorridas con velocidades que rondaban los 160-200 km/h. De hecho, la película certifica que en ningún momento ha sido acelerada y, eso, se nota.

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Lelouch declaró que todo el recorrido había sido estudiado de tal forma que siempre tendrían visibilidad suficiente en todas las intersecciones. Lo justo para no tener ningún percance ni poner en peligro a los demás. Excepto en un punto, justo cuando pasa por debajo de un arco de piedra en el que no ve si se cruza otro automóvil o, peor aún, el autobús de línea. Allí había un ayudante con interfono en mano que, en caso de cualquier problema, se comunicaría con el interior del coche para que éste demorase la marcha lo justo para no chocar. “No dijo nada y pasé”, declara sonriente el director. Lo que no sabían es que los interfonos no funcionaban. Puro milagro.

La grabación fue culminada sin ningún problema y supuso todo un hito no solamente para la historia del séptimo arte, sino también para los amantes del motor que, durante muchos años especularon sobre su intríngulis. Que si el automóvil era un Ferrari (en parte cierto, porque el ruido que le pusieron era de un Ferrari en lugar del ronco V8 Mercedes), que si lo conducía un piloto de fórmula 1 o que todo se trataba de un montaje muy bien producido. Nada, años más tarde el making off confirma que quien pilotaba el 450SEL era el propio Lelouch. Aumentaba así el valor de este cortometraje entre quienes lo convirtieron en un video de culto. Mientras tanto, locos al volante han intentado imitarlo en todo el mundo (busquen por Youtube).
 
 
 

 

Juanjo Sánchez

desde Sevilla



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