Jack White, bordeando géneros para salvar el rock’n’roll

Blues-punk. Con una definición como ésta no era muy extraño que yo sintiera escasa curiosidad por oír a los White Stripes. Pero he aquí que hace unos años compré una recopilación de la obra en video-clip de Michel Gondry, curioso director francés especialista en el tratamiento digital de imágenes. Ahí había algunos  vídeos de los White Stripes y empecé a acostumbrarme a esa turbia y primitiva mezcla de urgencia y velocidad.

Jack White, desmontando el rock

La sincronización de la turbulencia sonora con las imágenes de Gondry pronto me hicieron descartar primeras concepciones algo precipitadas, eran más que dos mastuerzos ataviados con ropas bicolores aporreando respectivamente batería y guitarra, con voces dignas de provocar insomnio en los vecinos. Por motivos que intuyo relacionados con el hecho de haber dejado de ser pareja sentimental, el dúo se disolvió hace bastantes meses. Poco se sabe de la chica y batería, Meg White. Pero él, Jack White, ha empezado a dar pasos adelante. Amparado por su experiencia previa., guitarrista de corte y pose hendrixiana, con dotes para la improvisación y productor de sorprendentes matices, ha publicado, en abril de este año, un brillante disco titulado ‘Blunderbuss’.

Expandiendo su paleta amónica. Sí, hay cortes de frenesí guitarrero y vocales bordeando el hard-rock, pero también hay filo-country, pseudosoul, estructuras jazzísticas que parecen deudoras del ‘Kid-A’ de los Radiohead, canciones llevadas por el piano. Un disco sorprendentemente inspirado y equilibrado, un disco de solista confiado en su obra. Sí, Jack White, con ese aspecto de piel cerúlea que recuerda a Nicole Kidman, a Robert Smith, a Johnny Depp en (cómo no) cualquier película de Burton, con esos pelos de eterna timidez y esa imposible indumentaria de figurante de ‘Carnivale’, parece ir a emerger como enésimo salvador del rock’n’roll.

Hay un futuro después de White Stripes

De un rock’n’roll diferente, alejado del circo de las grandes bandas o del esperpento de Marylin Manson, con visibles, o no tanto, influencias de muchas cosas ajenas. Elaborado a la vez que primario, sutil a la vez que encallecido. Por lo que he visto, toda una experiencia en concierto y que estará en unas semanas entre nosotros.

No os lo perdáis… Como siempre en nuestras recomendaciones, podéis darle una escuchada en nuestras listas de Spotify

 
 

 

 

Francesc Bon

desde Barcelona



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