Un rincón bohemio en el casco histórico de Toledo

Probablemente, si preguntásemos a los lugareños de la Ciudad Imperial por un local interesante donde tomar unas copas y pasarlo bien, si es que nos apetece pasar una buena noche toledana, muy pocos acertarían a ponernos de ejemplo el Jacaranda. Aún siendo una de las mejores tabernas de la Ciudad de las 3 Culturas, son pocos los que la conocen y menos aún los que la visitan. Esto, más que un desmerecimiento, resulta un verdadero placer, cuando puedes convertirte en uno de sus parroquianos, sin el clamor de la multitud que suele habitar bares de copas.

Descubre el Jacaranda, en el Casco Histórico de Toledo

Es un sitio emblemático, decano (supera la treintena desde que abriera sus puertas) que rezuma ambiente bohemio y contracultura. A primera vista, su aspecto engaña, sobre todo si pecáis de tiquismiquis, pero no os dejéis traicionar por el prejuicio visual porque aunque la pintura de sus paredes se vea vieja y ajada y el local parezca una cuevita deteriorada, lo cierto es que encierra uno de los lugares más auténticos y atractivos de la ciudad.

Sus clientes habituales disfrutan de un ambiente tranquilo, relajado, sentados en mesas de madera y rodeados de cuadros de Zóbel, Klimt o láminas de aspecto antiquísimo. A la decoración, como la de cualquier tugurio de jazz del París más clásico, le resuenan ecos de Serrat, Sabina y Silvio que rebotan en sus paredes cargadas de historias, recuerdos, conversaciones regadas de vino y finas delicatessen que engrosan una carta tan escueta como suculenta.

Pasar horas en este local es fácil, porque a pesar de su reducido tamaño, cada rincón rezuma camaradería y buen humor, cercanía y complicidad. Os recomendamos la Ensalada de la Casa, sus tablas de quesos o patés artesanales, pero sobre todo su cecina. El dueño escoge cada uno de sus productos con esmero y eso se nota al degustar sus platos, sin reparar en aconsejaros un buen vino, cuando dudéis con la elección adecuada.

Toledo es una ciudad mágica (insufrible para ser vivida, pero incomparable para ser visitada) anclada en el recorrido histórico, legado de milenios de cultura, que han impregnado cada piedra y cada callejón. Recorrer sus calles, el centro del Casco Histórico, es sinónimo de reencuentro y descubrimiento (cada nuevo paseo esconde un ángulo desconocido) y es un verdadero placer, dejarse caer por el Callejón de los Codos y degustar una copa de vino entre amigos (aunque sea la primera vez que vayas, así te sentirás) y entonar la noche entre buena conversación y cultura new age.

© Jacaranda
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© e1000iosanz
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© Dikaios
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© Dikaios
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© Dikaios
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Todas estas fotos, han sido extraídas de la página de Facebook del bar, y de los perfiles de Flickr y Picasa de los mencionados.

 

Vic FS

desde Madrid



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