La fría luz del día. Persecuciones por Madrid al amanecer

El director Mabrouck El Mechri (‘JCVD’) es el responsable de esta cinta a caballo entre el thriller y la acción cuyo mayor atractivo es la de poder identificar los escenarios en los que tienen lugar las persecuciones. Y es que aunque se trata de una producción exclusivamente norteamericana, se ha rodado íntegramente en nuestra piel de toro (teniendo la ciudad de Madrid un especial protagonismo), y hay aportaciones españolas tanto en el reparto como en el equipo técnico.

La fría luz del día. Persecuciones por Madrid al amanecer

En ‘La fría luz del día, Henry Cavill (‘Inmortals’, ‘Los Tudor’) interpreta a Will, un joven americano que viaja a España para pasar las vacaciones con su familia, con la que tiene una relación dispar. Mientras que con su madre y hermano se lleva bien, no ocurre lo mismo con su padre (Bruce Willis), quien trabaja como agregado cultural. Poco después de discutir con su padre, Will descubre que han secuestrado a su familia, y que la clave para salvarlos está en un misterioso maletín. El maletín actúa como McGuffin para contar una historia de conspiraciones en la que todos tienen algo que ocultar (empezando por el padre de Will, cuyo trabajo no es precisamente el de agregado cultural). Por el camino, Will contará con la ayuda de Sigourney Weaver, Verónica Echegui (‘Katmandú, un espejo en el cielo’, ‘Yo soy la Juani’) y Óscar Jaenada (‘Camarón’).

Tras el primer giro de guión, la acción se traslada a Madrid, del que el realizador nos muestra monumentos y lugares emblemáticos: la Puerta del Sol, la Puerta de Alcalá, la Plaza de Toros de Las Ventas… Los espectadores españoles, en especial los madrileños, reconocerán sin problemas estas localizaciones. En este sentido, conviene recordar que se trata precisamente de eso, de localizaciones, así que debemos ser condescendientes cuando veamos las improbables rutas que siguen los personajes para llegar del punto A al punto B.

Cartel de "La fría luz del día"
© Aurum Producciones

En la cinta hay varias escenas de persecuciones callejeras que emulan trabajos como los de la saga Bourne o ‘The Italian Job’. No obstante, muchas de estas escenas tienen lugar por la noche y resulta algo difícil seguir la acción. Y mientras que en algunas ocasiones el montaje de planos resulta original (y hasta queda chulo), en otras parece que el realizador no sabe muy bien dónde poner la cámara.

La trama avanza de forma relativamente fluida salvo por un par de momentos hacia la mitad del filme. En cualquier caso, aunque no se trate de un thriller espectacular, el espectador no se va a aburrir una vez entra en el juego de “a dónde van a ir ahora”. Los personajes, en cambio, pecan de ser un poco planos. La urgencia de tener que hacer las cosas “ahora” (hay un tiempo límite para recuperar el maletín) hace que se olviden de por qué están haciendo las cosas.

A pesar de todo, hay un par de escenas bien rodadas e impactantes. Y desde luego, las risas están garantizadas. El problema es que La fría luz del día no es una película de risa.

Tahúr Manco

desde Madrid



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