‘La piel que habito’ es tensión y thriller, aunque a veces sin control

El cine de Pedro Almodóvar es una alegoría fílmica de collage kafkiano y kistch, dramática y perturbada epopeya de personajes perdidos casi siempre, desamparados y surrealistas. Es una encrucijada moral entre lo bizarro y lo cotidiano, un poema blasfemo como una erección un domingo después de misa. Y todo eso lo piensa, alguien que hasta hace relativamente poco, renegaba de su genio y figura. Pues aquí me ven.

Angustia e indefensión en la última de Almodóvar
© Warner Bros

Siempre critiqué la filmografía del director manchego, desde los comienzos pre Movida Madrileña, hasta sus eclécticos años noventa, pasionales y soterrados de contenido bajo un argumento formal con demasiados colores, demasiadas aristas.

Sólo ‘Mujeres al borde…’ representaba lo que para mí es un oasis en un desierto de vulgaridad mal entendida como crisol de personas corrientes, pero con vidas anómalas. Hasta el punto de pasarme inadvertida ‘Todo sobre mi madre’ porque, tras pensar viendo ‘La flor de mi secreto’ que algo podía estar cambiando en su discurso, ‘Carne trémula’ vino a descerrajarme dos tiros de perversa dicotomía en la dirección de actores (y en la elección del reparto, qué narices…).

Pero entonces le di una oportunidad a ‘Hable con ella’ (su mejor película, extrema y a la vez lírica y solemne) y Pedro me conquistó (como la del Ferrero) y después ‘La mala educación’, ‘Volver’ y ‘Los abrazos rotos’ (aunque menos) y tuve que reconocer, que toda aquella parafernalia ochentera y cutre, encerraba un entrenamiento, un ejercicio de ensayo y error para conformar a día de hoy, proyectos de una esplendorosa factura visual y en gigantesco buen gusto para componer no sólo personajes creíbles, justificables, impertinentes e inolvidables, sino también desarrollos narrativos extremos, sobrecogedores y a la vez cercanos y factibles.

Su rocambolesco circo de los horrores ha dado paso a una filmografía selecta de bellos parajes humanos, paisajes de dimensionalidad psíquica atractiva y sorprendente, más que cualquier personaje antes ofrecido. Y en esas circunstancias, arremete contra nosotros, los más fieles y los seguidores menos acérrimos, con un título que no deja indiferente a nadie. Una historia fría, áspera y desgarradora, que hace malabarismos entre géneros y nos empuja hacia un abismo de terror y crueldad.

Aunque haya que reconocer que no será su obra maestra y que en el arriesgado intento de tocar tantos palos, haya olvidado atar bien todos los remates de este traje, de esta piel que es su película y a la que en algunos momentos le chirrían las costuras, en escenas (y sobre todo diálogos), desarrollados con poca vista y propensión al ridículo. Aunque haya que reconocerlo decía, no podemos negar que su osadía nos reporta un thriller opresivo y nauseabundo, que te encoge en el asiento pero no te permite retirar la mirada. La morbosidad reina en el ambiente y no es sólo la de Almodóvar. Ha conseguido lo que quería, verdad?

En ‘La piel que habito’ nos encontramos ante una película claustrofóbica, visualmente impactante, en la que destacan no sólo el trabajo del director, sino que tiene en la fotografía de José Luis Alcaine y la banda sonora de Alberto Iglesias, otras dos bazas fuertes con las que captar la atención del espectador. Es una película para admirar mientras si digiere, porque su mensaje está impregnado en cada una de las estudiadísimas escenas. Destacar a Roberto Álamo, en un papel que en otra época habría ido a parar a  Liberto Rabal o a Rossy de Palma y que encuentra en el actor de K en ‘Soberano’ a un excepcional animal interpretativo que tan buen resultado da en las películas de Pedro Almodóvar.

Como se vería en los Goya, la plana mayor del reparto es sin duda donde reposan el perfecto trabajo en la dirección de actores del manchego, su incisiva gestación de personajes expuestos desde el inframundo existencial que habitan, pero también la carga que sustenta el metraje, con unas interpretaciones adictivas y viscerales hasta el extremo. A pesar del hierático final. De ese giro al callejón sin salida argumental que ofrece al final.

Tampoco os gustó el final? No desvelemos nada.

 

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Película: La piel que habito

Dirección: Pedro Almodóvar Guión: Pedro Almodóvar; inspirado en la novela “Tarántula”, de Thierry Jonquet

País: España Año: 2011
Duración: 120 min Género: Drama

Interpretación: Antonio Banderas (Robert Ledgard), Elena Anaya (Vera), Marisa Paredes (Marilia), Jan Cornet (Vicente), Roberto Álamo (Zeca), Blanca Suárez (Norma), Eduard Fernández (Fulgencio), José Luis Gómez (Presidente del Instituto de Biotecnología), Bárbara Lennie (Cristina), Susi Sánchez (madre de Vicente), Fernando Cayo (médico).

Producción: Agustín Almodóvar y Esther García

Música: Alberto Iglesias Fotografía: José Luis Alcaine

Distribuidora: Warner Bros
Estreno en España: 2 septiembre 2011

La Piel que habito

Chisco

desde Granada



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