Poco se esconde, tras ‘La cara oculta’

Cobijado bajo la etiqueta de thriller psicológico, ‘La cara oculta’ tiene como su propio título indica, una parte escondida, buena;  y una parte visible no tan buena. Ramplona. Un resultado final flojo para una buena idea a la que le falta mucho en dirección de actores pero que se sostiene gracias a un hábil montaje a dos bandas.

Para no llenar la entrada de spoilers, porque a pesar de la intro descrita es una película que se deja ver y que conviene que sea vez, con los menos datos posibles para que sus mejores partes tengan un visionado limpio, que pueda mantener un atisbo de sorpresa intacto.

Quím Gutiérrez y Clara Lago se reencuentran en 'La cara oculta'

Bajo la premisa de los celos, de las dudas sentimentales hacia una pareja un poco disoluta, la película nos muestra un género, el suspense de encierro personal, muy de moda últimamente (‘Secuestrados’, ‘Enterrado’).  Una h historia de miedos, rencores y envidias, que pese a su correcto montaje no impacta como debiera, seguramente porque la propia interpretación no nos transporta lo suficiente al oscuro rincón que debería.

Merece la pena que nos cuenten esta historia, porque es original y eso se agradece, pero al final de sus más de noventa minutos, no podremos evitar tener la sensación de que nos falta algo. Le falta tensión, le falta dramatismo a una situación insostenible y psicopático, que podría haber convertido a esta película en un título de culto.

Si alguno recordáis una de las pocas incursiones de Harrison Ford en el género, ‘Lo que la verdad esconde’, con la que la película de Andi Baiz guarda ciertos paralelismos (sólo ciertos, tranquilos…) entenderéis esta sensación que deja un tema que podría dar más de sí, pero que le faltan muchas cosas para conseguirlo.

Tal vez como argumento para un corto, habría tenido más tirón, porque a esta película parecen sobrarle minutos y faltarle escenas, para que sea más completa, más creíble. Clara Lago, en el papel protagonista, se sostiene, nos regala drama y humor relativamente aceptables. Sin embargo Quím Gutiérrez, del que se podría haber extraído mucho más jugo, se queda en secundario cuando su personaje necesitaba de una oscuridad mayor, de un tenebrismo dual que el actor podría haber aportado pero que tal vez el guión no le quiso regalar su momento.

El cambio de punto de vista, dentro-fuera, fuera-dentro, le aplica un pequeño de cambio de ritmo y le da la agilidad y el suspense que le venía faltando a la trama. Pero no es suficiente. Sin duda es una película entretenida, que conseguirá interesarnos en el desarrollo, pero no saciará unas expectativas de tensión bien calculada.

Nos mete rápido en ella y nos saca también demasiado rápido de las situaciones de angustia y eso no se le puede hacer un thriller que queramos se clave en la retina del espectador.

 

 

Vic FS

desde Madrid



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