La insoportable levedad del karma

– ¿Qué pasa, Earl? – ¿Qué tal, hombre cangrejo? –

Este sencillo saludo, sincero, impersonal, repetitivo, resume a la perfección las circunstancias que rodean la trama de ‘Me llamo Earl’, una serie cuya agudeza humorística y enfoque crítico-social, se esconde bajo una gruesa capa de mugre. Pero ahí está. Si no se lo quieres ver, es tu problema, pero lo tiene.

'Me llamo Earl' ofrece un poco de humor grunge

Decía que ese corto diálogo supone una sinopsis extraña y surrealista pero así es, temporada tras temporada, la vida de Earl Hickey (Jason Lee) y los que le rodean. American Way of Life, bastardo de la subcultura americana y del tufillo cutre que emana el suroeste yanqui, para unos episodios acertadamente cortos, en los que se condensan todo el histrionismo de unos guiones atontadamente graciosos, jodidamente realistas.

Parece que en los USA, también hay paletos, aunque la visión que tienen de ellos mismos dista un poco de nuestros gañanes rurales y van más en sintonía con el Cletus Spunkle de Los Simpsons. Desde el norte de Florida hasta los estados del medio oeste norteamericano, florecen por doquier los parkings de caravanas y los medios poco convencionales para ganarse la vida. En ese ambiente, uno de esos rednecks descubre que la vida te trata mejor si haces cosas buenas, por eso decide hacer una lista de las malas acciones que ha hecho en su vida y pedirles disculpas a todos los afectados. Y creerme la lista es larga, porque el pillo de Earl (Jason Lee) hizo bien de las suyas, desde adolescente.

Le acompañan personajes más esperpénticos que él (si, si, más todavía que el tío del hiperbólico mostacho), como su hermano, filósofo de pequeñas cosas, Joey su ex mujer, que viene a ser una Belén Esteban autóctona de Nueva Jersey o Darnell, el hombre cangrejo del que hablábamos al princpio.

Porqué el saludo es tan gracioso entonces? Porque Darnell, que es el nuevo marido de Joey, ya era su amante cuando ésta estaba casada con Hickey (de hecho el hijo negro que tuvieron antes de separarse así lo atestigua) y siente cierto temor de que Earl en lugar de un “hola” le devuelva un buen golpe. Nuestro protagonista, a su vez, le llama “hombre cangrejo” porque en realidad no se acuerda de su nombre y ni siquiera tiene intención de reprocharle lo del pequeño desliz con su mujer. Así es Earl, bonachón en su nueva etapa. Un tipo tranquilo.

Qué tiene?

Un humor groseramente absurdo y disparatado que se inspira en la contra cultura americana. Antihéroes, enredos exagerados para recrear al americano medio más campechano. Y Jason Lee, todo un valor.

Qué le sobra?

La cuarta temporada pierde un poco de calidad en sus guiones y tramas, como si la energía les hubiera faltado a sus creadores. La frescura de las historias de las primeras temporadas, que permitían que la reiteración de contenidos no se hiciera insoportable, se relaja y hace que el continuismo (o mejor dicho el no necesitar continuismo) se convierta en una locura argumental anárquica.

Quién se la ha currado?

Greg García, poco prolífico aunque en el negocio desde los años 90. Su trabajo siempre ha sido en labores de asistente, asesor o co-guionista, como en el caso de sus colaboraciones en ‘Padre de familia’. Pero atentos, este hombre ya participó en ‘Cosas de casa’ hace años.

Te gustará si te gustó…

Tiene un poco de ese humor gamberro de las primeras películas de Kevin Smith, pero tampoco en exceso. La mejor referencia tal vez sería ‘Búscate la vida’, la mejor serie sobre un bobo entrañable de todos los tiempos (Chris Peterson rules!).

Chisco

desde Granada



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2 comentarios sobre “La insoportable levedad del karma

  • el 13 octubre, 2011 a las 10:07
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    Una serie genial, pero por dios! no te dejes atrás a Catalina (me muero por sus huesos) y al genial Randy, que el tío (Ethan Suplee) es un secundario de lujo (American History X, Titanes, Jonh Q…).

    Lo jodido es que la cancelaron y Earl se quedó sin terminar su lista.

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    • el 13 octubre, 2011 a las 10:32
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      Tienes toda la razón. Las reflexiones filosóficas de Randy merecen una entrada completa. Las curvas de Catalina también, incluso dos… Chisco empieza a estar saturado de trabajo, se le olvidan las cosas, jejeje…

      Respuesta

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