La Aurora Boreal se acerca a la hora del lobo…

Que nadie se lleve a engaños. Son del mismo país, tienen el mismo apellido, pero Asa y Stieg Larsson, no tienen nada que ver. Sus novelas tampoco. Sé que os joderá admitirlo, pero no toda la literatura escandinava es igual que ‘Millenium’. Al parecer, Suecia tiene una literatura ligeramente nutrida, de más de un estilo narrativo y más de dos escritores de éxito.

Sin embargo, probablemente lleguéis hasta este título por el impacto de la novela basada en Kalle Blomqvist y esperando que el paralelismo funcionase también en la trama, pero no. Es decir, vale sí, la novela está bien ambientada, tiene cierta tensión cinematográfica (como casi toda la narrativa del país) y en algunos momentos, hasta te urge llegar al final de la trama (si es que no habéis tirado de la madeja antes de tiempo).

Menuda se ha liado en Kiruna

Para haber captado tanto la atención de Stieg Larsson uno esperaría que la cosa tuviera un poco más de transcendencia, de profundidad. Pero lo cierto es que resulta un poco lenta, demasiado dramatizada en algunos momentos. Es entretenida, no lo niego, pero no funciona como historia de suspense. Le falta complejidad y sobre todo sinuosidad al desarrollo y especialmente al desenlace, que por momentos nos rondará la cabeza como el final de muchos telefilmes de domingo.

Cierto que a veces te recordará a Fargo, vale que Asa Larsson recorre con minucioso puntillismo la escenografía y la visión social del entorno (la autora nació allí, si eso no lo perfilamos, apaga y vámonos), pero personalmente me gusta pedirle algo más a un libro de intriga.

Es una novela de silencios. Cuentan más las pausas dramáticas en los diálogos que mantienen Rebecka y Sanna que lo que ofrecen los flashbacks (aunque estos sean más descriptivos). Ciertamente nos parecerá que el aire de la trama es gélido, como el entorno y esa sobriedad funciona muy bien para un desarrollo que tiene que ver con religiosos, congregaciones y asesinatos rituales. Pero aún así, le falta cierta zambullida en la tortuosidad del alma atormentada, un poco de picos y aristas a los personajes, al argumento.

Para ser una premiada novela negra y estar bien construida, le falta oscuridad y morbo. Aún así, no hay que tirarla por tierra. Toda novela tiene su momento. Esta en particular os vendrá de perlas para un viaje en avión de seis horas y con cielo nuboso. Caerá antes de que el piloto tome tierra. Si no os habéis dormido primero.

 

 

Vic FS

desde Madrid



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