Nos vendemos por un puñado de dólares a ‘Entourage’

Seguimos con nuestra revisión incesante de títulos en los que el humor sea lo más importante. Con los años hemos descubierto que, salvo contadas excepciones, no hay mejor serie que aquella a la que te agarras como un clavo ardiendo con tal de pasar un buen rato.

Así que hoy, ni cortos ni perezosos (cansados a lo mejor, vaguetes puede ser, pero perezosos no) le vamos a meter mano a ‘El séquito’, esa serie que nos habla de la vida de los ricos y famosos en Hollywood. Pero cuidado. No os dejéis engañar. Ni la temática tiene que ver con Aaron Spelling y sus docudramas sobre las andanzas de los pastosos ni el desarrollo huele a autopromoción de la Meca del Cine.

La serie es facilona y superflua en ciertos momentos, subterfugio ágil para encajar en las masas. Pero esconde pequeñas perlas que la hacen imprescindible, por un lado si te gusta la comedia y por otro si eres un cinecito en potencia.

Aunque no es un típico producto de HBO (parece que un guionista de Showtime se hubiera colado por la puerta de atrás), donde están más acostumbrados a las series dramáticas de calidad (‘En tratamiento’, ’Deadwood’, ‘Broadwalk empire’ o la esperadísima ‘Juego de Tronos’) ha sabido conjugar una sutil crítica al sector con una ácida parodia de la vida hollywoodiense, lo que pasa a ser un caso de éxito con cada temporada que surge. Nos acercamos al final, se dice que la octava será la última temporada, y la veremos este verano, así que os aconsejamos que le deis un repasito desde el principio y os enganchéis a este suculento fin de fiesta. Promete.

Claro está no se trata de una sitcom al uso, no hay sonrisas enlatadas (audibles o no), no humor directo, ni chistes… ¿Qué coño hay entonces? Pues, sobre todo una cosa: Ari Gold. El personaje interpretado por Jeremy Piven (uno de los manager de estrellas más importantes de Los Ángeles, a veces) y responsable directo de la carrera del protagonista. Su morboso humor lenguaraz y chabacano, sus gritos, su galería de insultos de perfecta retórica y la colección de gestos que propone en cada capítulo son tantos y tan buenos, como los recursos que tiene para engañar/manipular/aplacar/engatusar a su mujer.

Pero, lo demás no merece la pena? Si hombre sí, no te estreses. A ello vamos. La historia es sencillota hasta decir basta. Chico de Queens que llega a Hollywood para triunfar en el cine. Primer papel con éxito y el tipo se trae a todos sus colegas de aventura en la gran ciudad. A vivir del cuento. Por amor al arte a la pasta. Hasta ahí todo bien, pero cuando uno de los que viene es tu hermano, un actor de segunda que busca en la sombra alargada de Vinnie Chase su posible éxito futuro, el otro es un fumeta sin pretensiones y tu mejor amigo al que le pones de representante, porque en el fondo es más listo que tú, el equipo tal vez no sea del agrado de la suntuosa capital del cine.

Acierta a mostrar lo que hay detrás del telón del mundo del celuloide, como es la vida de un actor entre película y película, como se consigue o se pierde un papel, de donde vienen y a donde van todas esas estrellas justo cuando consiguen la fama o cuando ya nadie se acuerda de ellas. Tiene ese toque de ‘El juego de Hollywood’, esa herencia de ‘El crepúsculo de los dioses’… aaahhhhaahhh que me pongo Garciiiiiiii…

Superadas las fases de lógica revisión de la vida libertina y amoral de una estrella de Hollywood, la serie nos deja momentos hilarantes, pequeñas revisiones internas al mundo del cine y algunos detalles de metacine, como el rodaje ficticio de “Escobar” en Colombia o las incursiones de los protagonistas en festivales del sector (para recordar Sundance y el choque de sables).

Pero uno de los valores de la serie (además de que produciéndola Mark Wahlberg, toque tantos temas escabrosos desde su punto de vista) son sin duda sus cameos. Apariciones estelares en casi todos los capítulos, no sólo de famosos que prestan su nombre y su cara a momentos particulares de la trama, sino que en cualquier papel secundario puede aparecer el jeto de alguien interesante. James Cameron, Scarlett Johansson, Eminem, Martin Scorsesse o Matt Damon, son algunos de los famosetes de turno que han pasado por sus episodios, son muchos, algunos recurrentes como Bob Saget (tremenda su autorepresentación). Nos quedamos con cuatro, tres interpretaciones de sí mismos y una aparición estelar. Gary Busey, Ralph Macchio y Eric Roberts aportaron tres de los cameos más graciosos de la serie y Lukas Haas junto a Giovanni Ribisi, la mejor interpretación de un personaje no autobiográfico.

Os parece poco todo esto? No sé… Os recomiendo que os véais un par de temporadas y si no os molan le deis una oportunidad a la tercera y la cuarta. Si después de eso no veis lo mismo que nosotros… iros a la mierda, cegatospejilguerosdeloscojones!!!

Vic FS

desde Madrid



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