Un pedacito del paraíso, en Asturias

Hay sitios en los que merece la pena perderse unos días. Establecimientos recónditos, a veces inadvertidos para el gran público, pero que esconden tal vez uno de los puntos más ricos en cuanto atractivo para el visitante se refiere, del lugar del mundo en el que se encuentran.

Que Asturias está llena de este tipo de establecimientos, hechos a la medida del entorno en el que aguantan el paso del tiempo, poco accesibles, interminables, serenos, encrespados y eternos, es algo más que sabido por todos, por aquellos que disfrutamos recorriéndola. Pero dentro del gran número de ofertas que podremos encontrar en litoral asturiano, hay una que destaca por su especial resumen visual del significado de la palabra tranquilidad y la aplicación máxima del término relajación.

Perderos en La Montaña Mágica. Nos lo agradeceréis...

Se trata de La Montaña Mágica, un hotel rural, reconstruido por su propietario a partir de varios caseríos y cuadres abandonados a su suerte en las primeras faldas de los macizos que rodean las Sierras del Sueve y del Cuera, por su parte occidental.

Su enclave es idílico para pasar unos días disfrutando de la naturaleza, pues encontraremos en la zona el corazón verde de Asturies en estado puro. Entre Ribadesella y Llanes, este pequeño reducto se encuentra a mitad de camino del cielo y la tierra, o lo que es lo mismo la montaña y el mar, que podréis encontrarlos en apenas 10 o 15 kilómetros a la redonda.

Llegaremos a La Montaña Mágica desde la A-8, estando muy atentos a los desvíos de Naves y Niembro (si venís del oeste) y Celorio y Barro (si conducís desde el este). Saliendo de la autovía hacia el interior, camino de Posada de Llanes, encontraremos el desvío en Bricias que enfila hacia La Rebolleda. En el recorrido transitaremos por Turanzas, Rales y cerca de Santovena, donde encontraremos el desvío hacia El Allende, la última aldea habitada antes de llegar a nuestro destino.

Olvidaros un poco de la cobertura, del exterior, de vuestro jefe y del resto del mundo. Apagar el iPhone (tranquilos hasta este paraíso llega la ADSL, tenéis conexión wifi en el interior) y recrearos con la vista, porque aunque se trate de un establecimiento abierto al público, lo cierto es que la quietud y la buena convivencia, hacen de este lugar un edén, casi privado.

El complejo tiene varias casonas rehabilitadas, en las que se reparten las habitaciones, de muchos tipos, aunque desde aquí os recomendamos los dúplex, con chimenea, jacuzzi y en algunos casos inmejorables vistas, no por mucho dinero (el momentazo lo vale, perretes).

 

La Montaña Mágica La Montaña Mágica La Montaña Mágica
La Montaña Mágica La Montaña Mágica La Montaña Mágica

 

Las estancias comunes también se distribuyen entre las distintas quintanas, en las que podréis comer, tomar una copa, reuníos a gusto o pasear, pues todo el recinto tiene varios caminos que se adentran en la serranía o en el prau colindante. Si os encamináis hacia el monte, un kilómetro aproximadamente después, encontraréis la nueva adquisición de los propietarios. Una granja, establos y un pequeño huerto, desde donde se lanzan actividades en plena naturaleza, así como rutas en quads y 4×4, algo muy habitual en la región claro, pero que encontraréis especialmente estimulante en esta zona.

El sitio es como un pequeño santuario de la naturaleza. Pero tranquilo, no lo administran monjes ermitaños. El trato es un aliciente más de este centro de relajación, que se completa con su biblioteca, un rincón increíble de la casa donde parece que no ha pasado el tiempo. Los libros piden a gritos que pases un rato hojeando sus páginas, releyendo clásicos. Combinadlo con vuestro combinado favorito y permitíos un rato cultureta. Pobres de espíritu!

Encontraréis una curiosa colección de diferentes ejemplares del libro que le da nombre, la novela de Thomas Mann ‘La Montaña Mágica’ que se repite en distintos idiomas, años de publicación y ediciones de todo tipo.

Si queréis disfrutar de una estancia catártica y placentera, viviendo como Hans Castorp en su retiro del sanatorio Wald, apostar por esta casa rural y su entorno. No os defraudará…

Palabra de scout!

Chisco

desde Granada



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