Sucio dinero en manos de sucios ricos…

‘Sexy Money’ es una de esas series que pasarían desapercibidas, a priori, pero si se tiene un poco de ojo avizor en ese momento en el que buscamos cual va a ser nuestro próximo piloto que nos enganche a los siguientes capítulos de algún nuevo título, seguro que damos con ella.

Nosotros hemos pasado muchas veces por esa sensación (como buenos serieadictos), tras acabar una buena historia con varias temporadas y final para contener la respiración, sin saber cuál va a ser la próxima serie que veamos (porque hay que ver otra, claro está, luego otra…).

'Sexy Money' o la historia de una familia rica

Sexy Money reúne todos los elementos útiles para usarse como serie de conexión, porque sobre todo tiene mucho humor, inteligente, ácido y oscuro, como corresponde al creador de la espectacular ‘A dos metros bajo tierra’. Ésta comparte creador,  protagonista (Peter Krause) y una sutil línea argumental centrada en las relaciones familiares de un grupo atípico y heterogéneo, que esconde sus lazos de unión entre traiciones, mentiras y en el caso actual, de dinero, mucho sucio dinero que enrarece todo lo que toca, pero que a la vez le aporta esa dosis de surrealismo a todas las situaciones extremas que viven sus protagonistas.

Nos encontraremos a un Donald Sutherland en su línea, siempre llenando la pantalla con su presencia y a un redescubierto William Baldwin, ejerciendo de candidato a senador (que cada vez se parece más a su hermano Alec) que nos recordará un poco al Nathan Petrelli de ‘Héroes’, aunque sólo sea por la percha, el cargo y la voz del actor de doblaje en España, que es el mismo.

La serie está en la nueva línea de humor corrosivo que ostentan las nuevas comedias americanas, alejándose de los habituales formatos con risas enlatadas y aunque se estrenó en 2007, todavía es fácil de localizar por ahí… Tuvo una suerte dispar, ya que tras su presentación, la cadena ABC se encandiló con ella en su primera temporada. La famosa huelga de guionistas (2007-2008) le jugó una mala pasada y la segunda temporada sufrió altibajos aunque consiguió ampliarse a 13 episodios (tres más de los que nos ofrecieron en la primera), pero con el designio de ser cancelada en ese punto, su capítulo final, fallido intento de dar un carpetazo final a toda la trama nos deja un sabor agridulce para una serie que podría haber dado mucho más de sí y que nos deja colgados a algunos personajes sin resolución de sus conflictos.

A pesar de esto, que no os eche para atrás su final abrupto, pues pasaréis un rato divertido viéndola y además cuenta con una anécdota graciosa para los que nos corren series por las venas y es que al contrario de lo que suele suceder con otras cancelaciones, aquí en España si pudimos ver los tres últimos capítulos en premiere, cuando ni siquiera los habían emitido en USA y con su falta de renovación anunciada.

Vic FS

desde Madrid



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