Pase de firmas de James O’Barr en ‘El mono araña’

Si hace unas pocas semanas le dedicábamos una entrada a ‘El cuervo’ por razones obvias que en ella explicábamos, hoy le hacemos casualmente una nueva sobre su creador James O’Barr, que estuvo ayer firmando ejemplares de su libro en un acto que organizaron conjuntamente el Festival Gótico y de Terror de Málaga y la librería madrileña ‘El mono araña’, un sitio por cierto, muy recomendable con un ambiente extrañamente ordenado y bien organizado, para ser una tienda de cómics cosa que incluso se agradece acostumbrado a sitios en los que de suelo a techo, de pared a pared, cada centímetro cuadrado está ocupado.

Pero volviendo al asunto, allí nos presentamos por un lado con cierto interés morboso por conocer en persona a uno de nuestros autores favoritos y por otro porque estábamos seguros que esto era una oportunidad única en la vida (vamos que el amigo James no es como los Rolling, que cada año ofrecen su último concierto desde el 96).

Sesión de firmas de James O'Barr

Nada más llegar nos llamó la atención la relativamente poca gente que acudió al evento. Mejor por otro lado, porque nos permitió conocer a James de una forma más cercana y cotidiana. Al contrario de lo que se pueda imaginar viendo sus viñetas, se trata de un tipo dicharachero que nos permitió un contacto muy amistoso a punto de salir de la mesa de presentación para sentarse en el patio de butacas.

Ante nosotros apareció un hombre ya maduro, con una camiseta sencilla promocionando un cómic de un conocido y colgando del cuello el verdadero anillo que llevaba su novia fallecida y cuya historia influenció el cómic (incluso en ese detalle tan cinematográfico del regalo que recuerda constantemente al protagonista lo que perdió y tanto echa de menos).

Nos habló un poco de su nueva creación, Sundown; de cómo DC le encargó un Batman que le rechazaron por “dar demasiado miedo” y de que algunos de sus dibujantes y guionistas favoritos son europeos, entre ellos el nacional Jordi Bernet.

Con respecto a ‘The crow’, O’Barr afirmó que se sentía muy orgulloso del resultado final de la adaptación de Alex Proyas al cine, aunque reconoce que se desvinculó completamente de los restantes proyectos que continuaron la saga, de los que no comparte ni su estética ni los castings realizados, pero de los que cobra “unos suculentos beneficios como propietario de los derechos” lo que hace más llevadero el suplicio.

Si os gustan las anécdotas os dejamos una de cómo intentó ingresar en la Escuela de Arte de Detroit pero en la que no le aceptaron por no tener el nivel suficiente, lo que provocó que en gran medida, su arte sea totalmente autodidacta. Años después, la misma escuela lo ha solicitado en varias ocasiones para ocupar una plaza fija de profesor o en su defecto ofrecer algún clinic práctico. Toda una bajada de pantalones la verdad…

Lo que veis más abajo es uno de los poquísimos dibujos que hizo y autografió el autor durante la sesión de ‘El mono araña’, que plasmó la mayoría de sus firmas en ejemplares del tomo que cada cual ponía sobre la mesa o bien sobre unas reproducciones de una lámina de Eric Draven. Ya al final del evento y con un ambiente más recogido, James se lanzó a bocetar folios en blanco, repartiendo firmas más personalizadas a aquellos que aguantamos un poco más de la cuenta a pie de mesa.

Boceto del propio O'Barr firmado de su puño y letra La tienda de cómcis 'El mono araña'

Vic FS

desde Madrid



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