En ‘Ciudad K’, Schopenhauer ocupa más posters de adolescentes que Bisbal…

Esta serie se trata de una de esas rarezas que da gusto encontrarse en televisión (o internet si eres de los que prefieres el streaming al prime time) y recién acabada su emisión en La 2, la podréis encontrar en la videoteca de la web de RTVE. Nos cuenta la vida cotidiana de una urbe en la que sus sus ciudadanos tiene un nivel cultural y unas capacidades intelectuales altísimas, tanto que en algunos momentos rayan el esperpento.

Compuesta por 13 capítulos de corta duración, que se estructuran en sketches en los que la consecución de chistes culturetas y el histrionismo de sus personajes, harán las delicias de aquellos que viven inmersos en ciertos círculos intelectuales en los que el petardeo gafapasta (algo parecido al rollito de los miembros de la telebasura rosa, pero en formato intelectualoide), se está volviendo insoportable.

'Ciudad K' una ciudad de mentes inquietantes

Trabaja un humor surrealista, no apto para todos los públicos pues exige un mínimo de interés por la “cultura general” como el que critica el propio programa, que intenta ser un fiel reflejo de una casta superior que pulula por nuestro escenario cultural, pero que sabréis reconocer como hábiles gotas de humor que hasta al más intelectual le hará recordar momentos cómicos entorno a sus iguales. Los dogmas de todas las artes, los arquetipos de todas las corrientes culturales, son demolidos con ingenio y situaciones límite.

¿Qué tiene?

Momentos tronchantes de humor hilarante extraído de la iconoclasta cultura intelectual de nuestros días. Nombres de artistas, situaciones cómicas extraídas de la cotidiana práctica de un arte, sea cual sea, rasgando sus convencionalismos y tumbando a sus tótems sagrados. Especialmente destacaría algunos personajes muy desarrollados como el profesor de clases particulares (que dobletea en funcionario de la Oficina de Patentes que también es de lo más divertido) o el surrealismo visual que supone el último sketch de cada programa dedicado a un policía que sufre todo tipo de preguntas rocambolescas en su puesto de vigilancia de carretera. Pero sobre todo, las dos ancianas renacentistas y amantes de lo geek que se echan pulsos intelectuales mientras les secan el cabello en la peluquería.

¿Qué le sobra?

Algunos sketches resultan tan aburridos como las situaciones que intenta criticar. O ahí está su gracia? La pareja resulta un momento que se hace pesado (sobre todo si te ves los 13 episodios del tirón) y el culebrón “Amor cuántico” que juega a la metatelevisión y se emite dentro de la estructura de la propia serie, como un guiño a aquel “Amor obsoleto” de ‘Airbag’.

¿Quién se lo ha currado?

José A. Pérez, es un joven creativo de publicidad y director de televisión, que es más conocido en su faceta como blogger administrando Mi mesa cojea, un sitio de lo más recomendable en la blogosfera. Recientemente ha estrenado ‘Escépticos’, un programa de divulgación científica que pretende seguir la misma línea de humor absurdo sin complejos y que se emite en ETB2 e iETB

Te gustará si te gustó…

Tratamientos surrealistas de artistas de humor absurdo como los míticos Faemino y Cansado (os acordaréis muchas veces de Kirkegard viendo esta serie) o los momentos más fanáticos de los Celebrities de ‘Muchachada nui’.

Chisco

desde Granada



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