Sinde “mataría” a Tesla…

Si hay algo que nos gusta en NHN es encontrarnos esparcidos por el viento, una entrada o artículo de alguien que nos haga disfrutar leyéndolo. No porque sea una forma fácil de escribir algo nuevo en el blog cuando se nos agotan las ideas propias, sino porque de compartir también vive el hombre (y el geek internauta más). Aunque lo habitual es que el que escriba algo que interese sea un columnista de reputado apellido (en el blog somos fervientes admiradores del editorial de Iñaki Gabilondo -nunc defuncti- o de la imagen comentada por Juan José Millás en El Semanal de cada domingo), resulta casi tan estimulante (o más), cuando el que firma el escrito es un desconocido al otro lado de una bitácora en internet.

Como que le elogias el mérito con menos reverencia, pero con más reconocimiento.

Sinde y Tesla, enfrentados

Este es el caso de una entrada que leímos hace muy poquito en La aldea irreductible, que entre otras cosas nos gustó porque aunque el tema de la Ley Sinde, el acoso a los internautas, los abusos de la piratería y el estercolero mediático en que todo este embrollo se ha convertido, son ya temas de dudoso interés para la gente de a pie que al fin y al cabo, tienen los oídos oscuros de tantas cosas ya como se han dicho (la inmensa mayoría de ellas, “boludeces para tapar hocicos morochos” como dice mi amigo Seba), consigue despertar la curiosidad por ver como rematan un tema demasiado manido, con un “verso” anti-sindazo, muy agudo.

Es gracioso ver a la Ministra, aunque no nos excederemos mucho en el tema por que llegar tarde a gritar algo, es como reventarle un gong a bocajarro en el oído del que escucha (o en este caso lee), verla como decía, en definitiva, marear la perdiz de un tema que se le escapa entre los dedos como pez resbaladizo no sólo a ella, sino a los aberrantes que enfrentan en este asunto con menos lógica y sentido común, que egolatría y demagogia, tanto los de una postura como los de otra.

Y es que Sinde sin darse cuenta (como antaño se liaron otras damas con sus propias palabras para hacerlas argumentos… “las peras con las peras y las manzanas a por uvas”…) se hace un enroque a sí misma, defendiendo los derechos de autor, con ejemplos que bien aplicados, acaban por cargarse a los autores, si es que el que aplica las normas te lo enjuaga todo en la falacia de la “protección del creador’, cuando lo que en el fondo le prima a los que más pecho sacan en esta batalla, son los que gestionan la pasta de “haber protegido al que crea”.

Bueno, que le echéis un ojo al texto del irreductible, que no tiene desperdicio… Ay, si Nikola Tesla levantara la cabeza…

Chisco

desde Granada



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