El club de la buena risa…

Hace tiempo que para unos cuantos, La Sexta y Cuatro marcan un referente en la televisión nacional de programación hábil, interesante y de calidad. Dejemos las cosas claras. A ninguno nos pagan estas cadenas, pero es que para hacer esta afirmación no hace falta ni correr mucho ni despuntar entre los primeros de la clase. Si le echamos un rápido vistazo a la parrilla de programación de las diferentes cadenas, es difícil encontrar programas que interese seguir si no se es un jubilado de ascendencia provincial o un/a marujo/a que se deleite con “princesas del pueblo” que le pongan delante (y hago el hincapié del género, porque si hay algo en lo que participamos por igual hombres y mujeres hoy en día, no es en cuestiones laborales ni temas sociales, sino en ponernos delante del televisor a ver el cutrerío nacional más aberrante, en eso pecamos todos del mismo modo).

"El Club de la Comedia" regresa...

Pero hablar de que hay de bueno y malo en las televisiones nacionales es algo lo suficientemente complejo y largo (tal vez incluso tedioso), como para que fuese mejor hacer una entrada completa sobre ello, por lo que para no irnos mucho de la razón principal por la que iniciamos esta, vamos a retomar lo esencial que se intuía con el título: qué bueno tener de vuelta “El club de la comedia” en pantalla! A que si?
El caso es que después de varias estancias en distintas cadenas, con mayor o menor suerte (recordando especialmente los años de Canal + y una buena correlación de momentos que se enlazaron en la época de Telecinco), la productora Globomedia se ha llevado el invento a La Sexta, la cadena que mayor apuesta está haciendo en los últimos años por el humor televisivo (con tan buenos resultados).

Ya se han emitido 3 programas y es tiempo suficiente para poder hacer un pequeño análisis, aunque tampoco nos extenderemos mucho, porque el veredicto es unánime. La escalada de éxito es proporcional al nivel de calidad del espectáculo expuesto y es que con cada nueva cita, el programa consigue superar su récord personal de audiencia cosechado la semana anterior (el último con picos de 2.170.000 millones de espectadores) y como mérito doblemente esclarecedor, llevándose también para su cadena unos buenos ratios con respecto a su competencia, que aún se posiciona por detrás de las todopoderosas del prime time, lo curioso es que cada vez les resta menos distancia.

Qué decir del programa? La fórmula es conocida. El monologo de humor viene siendo en los últimos años uno de los fenómenos del género pues permite un contacto muy directo con el artista, con una dosis de risas siempre centradas en temas cotidianos y cercanos al público. “Desvirgarse” como monologuista amateur ha sido el trampolín de lanzamiento de muchas carreras profesionales que después han continuado dentro del humor pero sobre otro tipo de formatos. Nombres como Luis Piedrahita, Ernesto Sevilla o Ángel Martín son tipos que se pelaron el culo de local en local, de cadena en cadena, haya donde permitieran 15 minutos de retórica personal. Al sector se han apuntado desde hace mucho artistas que han encontrado en el monólogo un recurso perfecto para continuar con sus carreras: Agustín Jiménez, Quequé, Félix Álvarez o Florentino Fernández son más o menos habituales de estos shows.

Bien es cierto, que no todos los invitados cosechan el mismo nivel de éxito (las aportaciones de Imanol Arias, Belén Rueda o Patricia Conde no fueron un cañón del humor precisamente) y que algunos de los monólogos utilizados forman parte del repertorio habitual de sus presentadores lo cual puede resultar repetitivo para los que siguen este género, pero aún así, está claro que el público necesita divertirse un poco con inteligente consecución de chistes y no con cualquier tropelía hecha en nombre del humor a cualquier precio.
Para recordar por el momento la intervención de Berto Romero, que sin ser profesional del medio rompe cualquier tempo y estructura de monólogo para darle toda su aportación de humor surrealista que tan bien caracteriza su participación en Buenafuente, Goyo Jiménez, Leo Harlem (que son auténticos profesionales del asunto) o David Guapo que alcanzó uno de los momentos más aplaudidos.

Además, Eva Hache está obrando como una experta maestra de ceremonia, acostumbrada ya a llevar las riendas de un programa completo y dejando buenas píldoras de humor por parte (o la de sus guionistas).

Chisco

desde Granada



¿Quiéres saber más de mí?
Todas mis entradas    |    Ficha de autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *